Miles de veces puedo.
Cuántas, tantas, llama a gritos
que a ella atención pongamos
que de ella, enamorados,
escribamos.
Alabemos; que durmamos
para soñarla.
Que esparcida sin prejuicios
se posa cual ave.
Alábame enamorado;
pongo orden divino sobre las
tuyas luces.
Las miles serán las que vos
sin atención derrames.
Mío es el encanto, deber
y regalo.
De darles a todas leche de mi seno
dorado.
Puedo andar sola andar
y acaso otros algunos
me noten.
Pero al que ya no pretende
otra luz se le prende.
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1 comentarios:
claramente estás hablando de los embudos. no es tan difici darse cuenta. una boludez.
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