Estoy sola en la playa. Miro el mar toco la arena. Me siento sorprendida. ¿Qué hago primero? Hace tanto que no estoy sola. Oigo el mar ir y venir, romper y también sostener, porque hay un ruido como una trama que no cesa. Es un telar sonoro. Presto atención. Miro las huellas en la arena. Estamos en Chapadmalal. Es hermoso, nos gusta. La verdad un poco no lo puedo creer este así. Sola en la playa. De pronto el tiempo se deforma, o se transforma, cambia. Las preguntas pasan por detrás de una vidriera. De alguna forma no me tocan. El mar me llama, levanto la vista y escucho y la pregunta no busca respuesta, sigue, se va. Se queda quieta pero inmóvil. No busca respuesta. El mar ocupa todo. Dijo Tito anoche que el espacio de las estrellas es tan grande como el mar. O algo así. Tiene razón creo.
Cuando era chica, no sé, quizás 11 o 12, un verano, me acuerdo que me aburría. Entré sola al mar al atardecer, estaba calmo, yo cantaba y nadie oía asique cantaba libremente. Sentí algo tan lindo que aún lo recuerdo. Y declaré que eso le pertenecía al mar, eso era como un amor mío, pero pertenecía al mar asique yo dije mi novio el mar. Lo recuerdo bien.
Pd: no estaba sola en la playa. Había parejas, amigos jugando al tejo, transeúntes, niños. Pero yo había ido sola. Mi familia estaba en otro lado.
